De­fen­di­en­do la In­no­vación en el Dere­cho Ar­genti­no

Quick­Vor­cio: De­fen­di­en­do la In­no­vación en el Dere­choAr­genti­no .

I. In­tro­duc­ción.

Los cam­bios de ideas y el avance en las políti­cas so­bre los dere­chos de las per­sonas han lo­gra­do in­fluir de man­era pos­i­ti­va du­rante los úl­ti­mos años en lo que re­fiere a la con­cep­ción del di­vor­cio.
Orig­i­nal­mente, en la Ar­genti­na era la Igle­sia la que tenía el poder so­bre las cues­tiones de sep­a­ra­ciones mat­ri­mo­ni­ales y, en to­dos los ca­sos, no se per­mitía la sep­a­ración en­tre los cónyuges y tam­poco se per­mitía que se cele­bren nuevas nup­cias.
A me­di­da que pasaron los años, la leg­is­lación fue var­ian­do y se fueron re­cono­cien­do, de man­era pau­lati­na, dere­chos de fi­nalizar la relación mat­ri­mo­ni­al y, de con­traer nuevas nup­cias en un fu­turo.
Ac­tual­mente, la reg­u­lación del Códi­go Civ­il y Com­er­cial de la Nación (en ade­lante “CC­CN”) es­tablece que la figu­ra del di­vor­cio so­lo se basa en la vol­un­tad de uno, o am­bos cónyuges, para que el juez de­ba dec­re­tar la dis­olu­ción del vín­cu­lo mat­ri­mo­ni­al. Asimis­mo, otra car­ac­terís­ti­ca de es­to es que, una vez no­ti­fi­cadas las partes de la peti­ción y con­tes­ta­da la mis­ma, el mag­istra­do de­berá dec­re­tar el di­vor­cio sin ten­er que nece­si­tar prue­bas so­bre porque se es­tá so­lic­i­tan­do el mis­mo. Es­to es lo que se de­nom­i­na el “Di­vor­cio Ex­press”, por el cual lo úni­co que se re­quiere para so­lic­i­tar el di­vor­cio es la vol­un­tad ex­pre­sa de al menos uno de los es­posos, o am­bos, y es­to debe acom­pañarse de la pre­sentación del DNI, de uno o am­bos es­posos, la Li­bre­ta, Ac­ta o Cer­ti­fi­ca­do de Mat­ri­mo­nio y, por úl­ti­mo, de la par­ti­da de nacimien­to de los hi­jos matrimoniales.En con­clusión, la de­cisión de di­vor­cia­rse, ac­tual­mente, no de­pende de otra cosa que la vol­un­tad de uno o am­bos es­posos, y ya no se con­tem­pla la posi­bil­i­dad de un juicio con­tencioso ya que no hay cues­tiones de cul­pa por dirim­ir.
En con­cor­dan­cia con lo aquí plantea­do, la nue­va for­ma de con­ce­bir el trámite del di­vor­cio han fa­cil­i­ta­do el surgimien­to de nuevas solu­ciones tec­nológ­i­cas, que re­sul­taron con­tro­ver­tidas por los juz­ga­dos ac­tuales, ya que las mis­mos es­tán lig­adas a una con­cep­ción an­tigua de es­ta figu­ra.
En el año 2018, un abo­ga­do y un con­ta­dor, am­bos em­prende­dores, (Diego Gordil­lo y Le­an­dro Vet­tulo) crearon una apli­cación, Quick­Vor­cio, que tenía co­mo ob­je­ti­vo sim­pli­ficar la buro­c­ra­cia que tenía to­do el trámite que im­plic­a­ba ll­e­var a cabo un pro­ce­so de di­vor­cio. Gordil­lo dio con es­ta idea porque ”El es­tu­dio tenía mu­chos clientes que lle­ga­ban al sitio web, pero el trámite era com­pli­ca­do para el­los, por lo que de­cidi­mos sim­pli­fi­car­lo con una App y de­jar de la­do el sitio” y, en base a es­to, surgió la idea de dar­le a la gente un medio por el cual se fa­cilite la co­mu­ni­cación en­tre el el­los y el pro­fe­sion­al, de la mis­ma for­ma que lo haría una pági­na web o una red so­cialde abo­ga­dos, pero de una for­ma más di­rec­ta. Es­ta app se creó con el fin de re­solver los prob­le­mas de co­mu­ni­cación que to­dos los abo­ga­dos pade­cen con­tin­u­a­mente al mo­men­to de co­or­di­nar con un cliente. Los creadores de la pági­na han aclara­do, en difer­entes medios y en la app, que ““Quick­Vor­cio” tiene co­mo fo­co ser una platafor­ma de in­clusión de pro­fe­sion­ales vin­cu­lan­do los mis­mos, con los clientes. Y si hablam­os de fa­cil­is­mo, nos refe­r­i­mos a la in­medi­atez de co­mu­ni­cación, redac­ción de de­man­da, evi­tar gas­tos de trasla­do, ahor­ro de tiem­po, en fin una her­ramien­ta dig­i­tal más co­mo las que to­dos cono­ce­mos” . Ante es­to, es im­por­tante señalar que las aclara­ciones del fun­cionamien­to de la app, so­bre que no es una app para di­vor­cia­rse en un “click”, han si­do re­al­izadas por los creadores y, además, es­ta aclaración fue in­clu­i­da en las es­tip­u­la­ciones de la apli­cación al mo­men­to de abrir la pági­na web de la app.
Sin em­bar­go, en mayo del 2018, la juez civ­il Sil­vana Ale­jan­dra Castag­no de Girolimet­to in­ter­vi­no en la cuestión a par­tir de una ac­ción ini­ci­a­da por el Cole­gio de Abo­ga­dos de Cór­do­ba .
La en­ti­dad cues­tionó que la app re­sul­ta ser un méto­do de pub­li­ci­dad en­gañosa para atraer clientes, lo cual con­sti­tuye un daño en la co­mu­nidad y el “buen nom­bre de los pro­fe­sion­ales del dere­cho”. En base a es­to, el Cole­gio so­lic­itó una me­di­da caute­lar que la jueza con­cedió y, además, señaló que si la app sigue vi­gente “el ciu­dadano común” puede in­cur­rir en “er­ror o con­fusión re­spec­to del al­cance de los ser­vi­cios que brin­da la platafor­ma, así co­mo de los pa­sos proce­sales, tiem­pos y con­se­cuen­cias que im­pli­ca un pro­ce­so de di­vor­cio” . En base a es­to, la jus­ti­cia or­denó el blo­queo pre­ven­ti­vo del sitio y las platafor­mas en uso.
Asimis­mo, se puede ver co­mo, por otro la­do, la Sala Ter­cera del Tri­bunal de Dis­ci­plina del Cole­gio de Abo­ga­dos de Cór­do­ba le sus­pendió la ma­trícu­la, por un mes, al abo­ga­do Gordil­lo ya que, para aquel tri­bunal, el abo­ga­do com­pro­metió “grave­mente los val­ores de leal­tad, pro­bidad y bue­na fe que deben ob­ser­varse en to­do pro­fe­sion­al del dere­cho en el di­ario ejer­ci­cio de la ac­tivi­dad. Se lo acusa de en­gañar al públi­co al in­ducir­lo a supon­er que uti­lizar esa app gener­ará ben­efi­cios ir­reales de celeri­dad, e in­clu­so que po­drá susti­tuir el trámite ju­di­cial ha­bit­u­al que im­pli­ca la tramitación de un di­vor­cio. Se ad­vierte, a su vez, que Gordil­lo in­cur­rió en una “fal­ta de com­pe­ten­cia desleal” porque afir­mar que la uti­lización de la platafor­ma dig­i­tal anal­iza­da ag­iliza el trámite de di­vor­cio supone que en el resto de los le­tra­dos no se en­cuen­tra en el mis­mo es­tán­dar de dili­gen­cia pro­fe­sion­al y efec­tivi­dad, lo que para la en­ti­dad luce “in­tol­er­a­ble e in­jus­to”” . Por otro la­do, el tri­bunal tam­bién fal­ló a fa­vor de la de­cisión de la juez Girolimet­to en cuan­to se in­stó a Gordil­lo a re­mover la platafor­ma dig­i­tal Quick­Vor­cio y se lo ad­vir­tió de que man­ten­er­la ac­ti­va lo haría even­tual­mente pa­si­ble de nuevos pro­ce­sos dis­ci­pli­nar­ios en su con­tra.
Ante este panora­ma, analizare­mos en­tonces la le­gal­i­dad de la app y de las me­di­das ju­di­ciales que es­tablecieron las san­ciones para la apli­cación.

II. De­sar­rol­lo.

Al mo­men­to de pro­ducir la app, los creadores ll­e­varon a cabo una in­ves­ti­gación que mostró los prin­ci­pales prob­le­mas a la ho­ra de di­vor­cia­rse, los cuales er­an que los abo­ga­dos tenían poca clar­i­dad con los pre­cios y, además, la demo­ra y el poco seguimien­to que había so­bre el pro­ce­so . En base a es­to, comen­zaron a de­sar­rol­lar una platafor­ma dig­i­tal que re­spete el es­píritu del CC­CN, un es­píritu de búsque­da por un di­vor­cio in­cau­sa­do, rápi­do y ágil. La idea de­trás de es­to fue, des­de un prin­ci­pio, poder dar un acom­pañamien­to a la per­sona que se quiere di­vor­ciar.
No ob­stante lo aquí ex­puesto, la app duró un­os pocos meses en el mer­ca­do, pero llegó a ten­er una can­ti­dad con­sid­er­able de descar­gas du­rante ese tiem­po (1.300 descar­gas en Play­Store en sus primeros 30 días).
Ante es­ta situación, la jus­ti­cia ha plantea­do mu­chos ar­gu­men­tos que re­sul­tan con­trar­ios al es­píritu que tiene la nor­ma­ti­va ar­genti­na y, asimis­mo, a las cor­ri­entes ac­tuales so­bre la glob­al­ización y el avance en las co­mu­ni­ca­ciones.
Para analizar este pun­to, cor­re­sponde hac­er un análi­sis de los ar­gu­men­tos que se pueden plantear a fa­vor del lev­an­tamien­to de la me­di­da caute­lar:
En primer lu­gar, es men­ester traer a co­lación los nuevos artícu­los del CC­CN, 436, 437 y 438; por los cuales se es­tablece que el di­vor­cio puede ser so­lic­i­ta­do por uno, o am­bos cónyuges, en cualquier mo­men­to des­de cel­e­bra­do el mat­ri­mo­nio y el el juez debe fal­lar de man­era ráp­i­da so­bre el mis­mo (Es­to se puede ver re­fle­ja­do en el Art. 438 en donde se es­tablece que “En ningún ca­so el de­sacuer­do en el con­ve­nio sus­pende el dic­ta­do de la sen­ten­cia de di­vor­cio”). En base a es­to, es con­sis­tente el ob­je­ti­vo de los creadores de la app en cuan­to ex­pre­saron que su in­terés es crear un pro­ce­so rápi­do y efi­ciente donde la per­sona pue­da es­tar al tan­to de su pro­ce­so de di­vor­cio y, al mis­mo tiem­po, que pue­da ten­er una mejor co­mu­ni­cación con los abo­ga­dos.
En se­gun­do lu­gar, y en con­cor­dan­cia con lo an­te­ri­or­mente ex­puesto, es nece­sario traer a co­lación la nor­ma­ti­va ex­pues­ta en la Ley Nº5805, de la Provin­cia de Cór­do­ba, me­di­ante la cual el Art. 16 es­tablece que: “El ejer­ci­cio de la pro­fe­sión com­por­ta para el abo­ga­do las sigu­ientes fac­ul­tades: 1) El de­sem­peño del min­is­te­rio de la abo­gacía en sus dis­tin­tas for­mas: as­eso­ramien­to, pa­trocinio, rep­re­sentación, de­fen­sa y de las otras fun­ciones que le es­tén en­comen­dadas por la Ley”, este artícu­lo, tal co­mo se puede ob­ser­var en la le­tra de la ley, ex­pone que los abo­ga­dos deben ve­lar por el as­eso­ramien­to de sus clientes y, además, otras fun­ciones que es­tán en­comen­dadas por aque­l­la ley; es­to re­sul­ta con­sis­tente con el ob­je­ti­vo ini­cial de los creadores de la app en cuan­to es­tablecieron que su in­ten­ción era crear un medio por el cual los clientes puedan ten­er una co­mu­ni­cación ráp­i­da y efi­caz con su abo­ga­do.
Además, es nece­sario ll­e­var a cabo un análi­sis de lo ex­puesto en el Art. 21, inc. 7, de la mis­ma ley: “Sin per­juicio de las re­spon­s­abil­i­dades civiles y pe­nales y de las me­di­das dis­ci­pli­nar­ias que puedan aplicar los mag­istra­dos, con­forme a las leyes, los abo­ga­dos son pa­si­bles de al­gu­nas de las san­ciones es­table­ci­das en es­ta Ley, aplic­a­ble te­nien­do en cuen­ta las cir­cun­stan­cias del he­cho, im­por­tan­cia y con­se­cuen­cias del mis­mo y an­tecedentes per­son­ales de su ac­tor, por cualquiera de las sigu­ientes fal­tas: 7) Procu­rarse clien­tela por medios in­com­pat­i­bles con la dig­nidad pro­fe­sion­al, co­mo ser: a) Hac­er pub­li­ci­dad que pue­da in­ducir a en­gaño u ofre­cer solu­ciones con­trarias o vi­o­la­to­rias de las leyes; b) in­cur­rir di­rec­ta­mente o por ter­ceras per­sonas a in­ter­me­di­ar­ios re­mu­ner­a­dos para obten­er asun­tos. c) ejercer la pro­fe­sión aso­ci­a­do con per­sona que no ten­ga tí­tu­lo o ten­er su­cur­sales de su es­tu­dio a car­go de el­la; d) ofre­cer públi­ca­mente con­sul­tas o tra­ba­jos gra­tu­itos; e) in­ducir al lit­i­gante al cam­bio in­nece­sario de su de­fen­sor.” Ante lo aquí cita­do es nece­sario, en primer lu­gar, definir el con­cep­to de “dig­nidad pro­fe­sion­al”, el cual con­sid­er­amos que es­tá al­ta­mente vin­cu­la­do al con­cep­to de “dig­nidad per­son­al”, por lo cual el mis­mo puede definirse co­mo “el ejer­ci­cio de re­cono­cer en los usurar­ios per­sonas con dig­nidad, in­teligentes, li­bres y con des­ti­no trascen­dente. Así, re­spetar la dig­nidad per­son­al del usuario es con­tribuir al cumplim­ien­to de sus ob­je­tivos, ac­tu­ar pro­fe­sion­al­mente para que su re­al­ización, en lo que to­ca a ca­da pro­fe­sion­al, se al­cance lo más pron­to y to­tal posi­ble. Pero el pro­fe­sion­al no só­lo debe re­speto a la dig­nidad per­son­al de su usuario, sino a su propia dig­nidad, la cual debe mostrarse en su ca­paci­dad de aper­tu­ra a las demás per­sonas, en no per­mi­tir desme­dro de su pro­pio “sta­tus” por ac­ciones cometi­das al mar­gen de la éti­ca pro­fe­sion­al. Se ir­re­spe­ta la dig­nidad del pro­fe­sion­al cuan­do se vea él so­la­mente su ca­paci­dad de pro­duc­ción económi­ca y su util­i­dad ma­te­r­i­al, aunque muchas ve­ces, es el mis­mo pro­fe­sion­al quien, por su ac­tu­ar, per­mite que se le ir­re­spete así” , es­ta defini­ción de­mues­tra que el ejer­ci­cio de la pro­fe­sión debe ser para el re­speto del cliente y, además, re­spetan­do al pro­fe­sion­al en sí mis­mo y es­to, al rela­cionarlo con el ca­so en cuestión, puede verse cumpli­do ya que los creadores de al app bus­caron un medio por el cual ayu­dar a las per­sonas, dán­doles un medio útil por el cual co­mu­ni­carse con sus le­tra­dos, y, al mis­mo tiem­po, se bus­ca­ba que los abo­ga­dos tu­vier­an más medios para lle­gar a sus clientes de una for­ma efi­ciente para poder ayu­dar­los.
En ter­cer lu­gar, se debe analizar el con­cep­to de “pub­li­ci­dad en­gañosa” que es­tá en el inc. 7 del artícu­lo cita­do y es­to se puede definir co­mo “aque­l­la (pub­li­ci­dad) que trans­mite in­for­ma­ción fal­sa de al­gún pro­duc­to para gener­ar con­fusión en los con­sum­i­dores, su fi­nal­i­dad es, co­mo su nom­bre lo in­di­ca, en­gañar y ma­nip­u­lar a las per­sonas. Cuan­do un con­sum­i­dor ob­ser­va este tipo de pub­li­ci­dad se hará una idea fal­sa del pro­duc­to o ser­vi­cio que se le es­tá pre­sen­tan­do, aun cuan­do la re­al­i­dad es to­tal­mente difer­ente”. Es men­ester men­cionar que los creadores de la app han aclara­do, en difer­entes medios de co­mu­ni­cación y en la mis­ma pági­na de la apli­cación, que la fi­nal­i­dad de la mis­ma era crear una for­ma há­bil de conex­ión abo­ga­do-cliente y que con es­to no se bus­ca­ba en­gañar a la gente o quitar­le pres­ti­gio a la pro­fe­sión le­gal, sino ajus­tar una prác­ti­ca muy uti­liza­da, co­mo es la abo­gacía, a las épocas ac­tuales en donde los avances tec­nológi­cos es­tán ganan­do mu­cho par­tido. Asimis­mo, mu­chos ex­per­tos, co­mo Javier Pallero (anal­ista de políti­cas públi­cas e in­te­grante de la ONG Ac­cess Now), han co­men­ta­do en relación a este tema y han lle­ga­do a la con­clusión de que aquel ar­gu­men­to lo úni­co que bus­ca pro­te­ger es el ejer­ci­cio de la abo­gacía de una for­ma mera­mente tradi­cional, ante es­to Pallero ha señal­a­do que “Por lo gen­er­al la ju­rispru­den­cia in­di­ca que son de­ci­siones de la jus­ti­cia fed­er­al porque la ar­qui­tec­tura de In­ter­net tra­sciende la ju­ris­dic­ción de una provin­cia”. Des­de su per­spec­ti­va, hay una se­gun­da ob­je­ción: la necesi­dad y proporcionalidad.“¿Bloquear es la úni­ca man­era de re­spon­der a la demanda?Las caute­lares en que se or­de­na suprim­ir una im­a­gen o un tex­to es­pecí­fi­co pueden re­sul­tar más fá­ciles de jus­ti­ficar, pero cuan­do se hace so­bre un ser­vi­cio en­tero, el juez debe fun­da­men­tar con mu­chos ar­gu­men­tos que ex­p­re­sen la pro­por­cional­i­dad de la me­di­da; des­de mi per­spec­ti­va ‑sos­tu­vo- en el ca­so de Quick­vor­cio aparece ex­ce­si­va”.
Por otro la­do, se ha señal­a­do que la de­cisión toma­da por el Poder Ju­di­cial de Cór­do­ba parece in­con­sis­tente con la prác­ti­ca ac­tu­al de hac­er pági­nas web o pági­nas en re­des so­ciales para que los pro­fe­sion­ales legales, e in­clu­sive los que no se ded­i­can a la abo­gacía, lleven a cabo difer­entes pub­li­ci­dades so­bre los ser­vi­cios que pueden proveer. Asimis­mo, es­ta posi­ción toma­da por el juz­ga­do re­sul­ta en una lim­ita­cion el ejer­ci­cio pro­fe­sion­al, am­para­do por el Art. 14 CN, y, además, re­sul­ta en una de­ci­sion ar­bi­tral en con­cord­na­cia con lo es­table­ci­do en el Art. 18 CN.
En úl­ti­mo lu­gar, es pre­ciso ar­gu­men­tar que con la de­cisión toma­da por la juez civ­il de Cór­do­ba, so­bre tra­bar una me­di­da caute­lar so­bre la app, se es­tá afectan­do la au­tonomía de la vol­un­tad de las per­sonas, lo cual es­ta pro­te­gi­do en la CN, ya que se es­tá coar­tan­do la posi­bil­i­dad de de­cidir us­ar la app, o no, para ll­e­var a cabo la mera co­mu­ni­cación con un abo­ga­do y, de es­ta for­ma, dar por ini­ci­a­do el pro­ce­so de di­vor­cio. Es­to se puede ver re­fle­ja­do en la necesi­dad que tenían las per­sonas que descar­garon la app y comen­zaron el pro­ce­so ju­di­cial con los abo­ga­dos de la red de Gordil­lo me­di­ante ese medio de co­mu­ni­cación que es la apli­cación y la nece­sita­ban para ll­e­var a cabo to­do el pro­ce­so.
Ante este pun­to es bueno repe­tir la idea de los creadores so­bre qué Quick­Vor­cio tiene co­mo fi­nal­i­dad prin­ci­pal dar una solu­ción a los prob­le­mas de la co­mu­ni­cación en­tre el cliente y el abo­ga­do y que con es­to no se bus­ca “di­vor­cia­rse in­stan­tánea­mente con la app” ya que el pro­ce­so de di­vor­cio es pu­ra­mente ju­di­cial (co­mo aclaran los creadores en su pági­na web — https://www.quickvorcio.com.ar). Asimis­mo, es bueno re­cal­car có­mo la jus­ti­cia de Cór­do­ba úni­ca­mente se in­teresó en man­ten­er una prác­ti­ca ar­caica de la abo­gacía y no mostró in­terés en la can­ti­dad de gente que se vio ben­e­fi­ci­a­da por la ex­is­ten­cia de la app.

III. Con­clu­siones.

Mu­chos han si­do los avances en el pro­ce­so de di­vor­cio co­mo para retro­ced­er tan­to en el tiem­po con este tema.
Es bueno analizar có­mo han ido cam­bian­do las prác­ti­cas de las per­sonas a lo largo del tiem­po y co­mo se puede ver ac­tual­mente que la era de la glob­al­ización y de las co­mu­ni­ca­ciones ha cam­bi­a­do drás­ti­ca­mente en los úl­ti­mos años y, es en base a es­to, que no se puede es­per­ar que las per­sonas sigan re­al­izan­do las prác­ti­cas que se ll­ev­a­ban a cabo hace años atrás, co­mo el he­cho de aprox­i­marse a la ofic­i­na del abo­ga­do o co­mu­ni­carse por tele­fono o fax, para poder avan­zarun ca­so.
Es nece­sario asim­i­lar co­mo las cos­tum­bres de la so­ciedad han ido cam­bian­do y co­mo la gran parte de las per­sonas uti­lizan los medios de co­mu­ni­cación y la tec­nología para su de­sar­rol­lo co­tid­i­ano y se debe ten­er es­to en cuen­ta al mo­men­to de dic­tar una de­cisión que pue­da, por un la­do, afec­tar a las per­sonas y menoscabar sus posi­bil­i­dades de ele­gir, y por el otro la­do, de­salen­tar in­nece­sari­a­mente el uso de las nuevas tec­nologías para una mejor prác­ti­ca de la pro­fe­sión.

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