Tec­nología para los pro­ce­sos legales de adop­ción

In­tro­duc­ción

En el siglo XXI he­mos ex­per­i­men­ta­do un acel­er­a­do y pro­fun­do avance de la tec­nología so­bre la may­oría de los as­pec­tos de nues­tras vi­das. La for­ma en que pen­samos y prac­ti­camos el dere­cho no es una ex­cep­ción. El ejer­ci­cio de la abo­gacía in­ten­ta con­stan­te­mente acom­pañar la in­no­vación que se da en otros ám­bitos. Las nuevas tec­nologías pro­por­cio­nan her­ramien­tas que pueden ayu­dar a los abo­ga­dos a trans­for­mar su la­bor y volver­la más pre­cisa y efi­ciente. En al­gunos ca­sos, es­tas her­ramien­tas po­drían reem­plazar to­tal­mente a los abo­ga­dos de carne y hue­so, generan­do así un nue­vo par­a­dig­ma en la pro­fe­sión. Es­to se ev­i­den­cia en la apari­ción de nuevas apli­ca­ciones, platafor­mas web y soft­ware que uti­lizan in­stru­men­tos tales co­mo la in­teligen­cia ar­ti­fi­cial.

Sin em­bar­go, es­tas nuevas for­mas de abor­dar la abo­gacía traen con­si­go cier­tos con­flic­tos.
En este tra­ba­jo, nos pro­ponemos ex­plo­rar el ca­so par­tic­u­lar de la platafor­ma “Adopt­ly” des­de el pun­to de vista del prob­le­ma éti­co y moral que su em­pleo puede lle­gar a supon­er, co­mo así tam­bién su ar­monía con el or­de­namien­to le­gal. En primer lu­gar, de­scribire­mos breve­mente de qué se tra­ta el ser­vi­cio. En se­gun­do lu­gar, aportare­mos ar­gu­men­tos tan­to a fa­vor co­mo en con­tra de su uti­lización. Por úl­ti­mo, analizare­mos una posi­ble im­ple­mentación de es­ta platafor­ma en nue­stro país te­nien­do en cuen­ta ar­gu­men­tos tan­to legales co­mo éti­cos.

So­bre Adopt­ly

Adopt­ly es un proyec­to de platafor­ma en for­ma­to de apli­cación surgi­do en Es­ta­dos Unidos que tiene co­mo prin­ci­pal ob­je­ti­vo sim­pli­ficar y ag­ilizar el pro­ce­so de adop­ción . La idea surge co­mo una solu­ción a cier­tos prob­le­mas que el pro­ce­so de adop­ción pre­sen­ta en la ac­tu­al­i­dad. Ex­is­ten datos pre­ocu­pantes que re­quieren solu­ciones ur­gentes. Por un la­do, en prome­dio, los adop­tantes tar­dan dos años en lo­grar la adop­ción y por otro, ex­is­ten 400.000 de niños en hog­a­res de acogi­da . La apli­cación bus­ca ayu­dar en la res­olu­ción de es­tos prob­le­mas.

El ser­vi­cio es, en es­tos mo­men­tos, un con­cep­to que aun no ha si­do ll­e­va­do a la prác­ti­ca. Según sus de­sar­rol­ladores , sería de ac­ce­so gra­tu­ito, sin per­juicio de las tasas gu­ber­na­men­tales y/o es­tatales que los usuar­ios de­ban abonar con mo­ti­vo de los trámites de adop­ción.

Conc­re­ta­mente, Adopt­ly per­mi­tiría a los po­ten­ciale­sadop­tantes conec­tarse fá­cil­mente con po­ten­ciale­sadop­ta­dos de su área de una man­era sim­i­lar a la de las re­des so­ciales. De es­ta man­era, se au­tom­a­ti­zaría el trámite de con­tac­tar y cono­cer niños en situación de adopt­abil­i­dad. La apli­cación ofre­cería al usuario dis­tin­tos per­files de niños en los cuales se in­cluiría su fo­to en­tre otros datos rel­e­vantes. A par­tir de es­tos per­files, se se­lec­cionaría aque­l­los en los que se ten­ga in­terés de acuer­do con fil­tros por sexo, edad, et­ni­ci­dad y otras cat­e­gorías y se aguardaría una re­spues­ta. Una vez se­lec­ciona­do los menores in­tere­sa­dos se en­vía la elec­ción al in­sti­tu­to de menores donde se en­cuen­tra el menor y al juz­ga­do que in­ter­ven­drá en el pro­ce­so de adop­ción. Si ex­istiera una re­spues­ta fa­vor­able por parte de es­tos es­tablec­imien­tos, en­tonces la platafor­ma se en­car­garía de conec­tar a am­bas partes (pre­ten­so adop­tante y posi­ble adop­ta­do) me­di­ante un ser­vi­cio de men­sajería a la vez que in­di­caría los trámites nece­sar­ios para con­tin­uar con el pro­ce­so le­gal de adop­ción.

Ar­gu­men­tos en con­tra

Po­drían es­grim­irse tan­to ar­gu­men­tos legales co­mo morales en con­tra de la im­ple­mentación de una platafor­ma web Adopt­ly.

En primer lu­gar, la in­for­ma­ción car­ga­da a la apli­cación po­dría vul­ner­ar el dere­cho de pri­vaci­dad de los niños. La in­for­ma­ción en los per­files, la cual nece­sari­a­mente debe ser am­plia, de­bería ser au­tor­iza­da por quien ejerza la rep­re­sentación del menor de edad. Además, de acuer­do con el prin­ci­pio de au­tonomía pro­gre­si­va, de­bería ten­erse en cuen­ta la opinión de los niños a la ho­ra de ele­gir la in­for­ma­ción que va a pub­li­carse en su per­fil. Si el rep­re­sen­tante o el niño no con­sin­tiesen su pub­li­cación, en­tonces la platafor­ma po­dría no con­tar con los datos nece­sar­ios para fun­cionar cor­rec­ta­mente. En ese ca­so, el ejer­ci­cio reg­u­lar de un dere­cho, el dere­cho a la pri­vaci­dad supon­dría un ob­stácu­lo al propósi­to del ser­vi­cio ya que impi­de que ex­ista in­for­ma­ción clara y pre­cisa so­bre el menor.

En se­gun­do lu­gar, po­dría criti­carse a Adopt­ly a la luz del dere­cho de igual­dad con­sagra­do en el artícu­lo 16 de la Con­sti­tu­ción Na­cional. Es­to es así da­do que mu­chos niños en situación de adopt­abil­i­dad no tienen la posi­bil­i­dad de ac­ced­er a es­ta platafor­ma. Es­to puede darse por di­ver­sos mo­tivos, en­tre otros, la fal­ta de conex­ión a in­ter­net o fal­ta de medios económi­cos del in­sti­tu­to en el que se en­cuen­tran. De ser así, es­tos menores es­tarían en desven­ta­ja con re­spec­to a otros pre­ten­sos adop­ta­dos con ac­ce­so al ser­vi­cio, quienes au­men­tarían sus posi­bil­i­dades de ser adop­ta­dos por una fa­mil­ia gra­cias a la pub­li­ci­dad y el fá­cil ac­ce­so a su per­fil.
Sin em­bar­go, este ar­gu­men­to es dé­bil ya que una posi­ble solu­ción a este prob­le­ma po­dría con­si­s­tir en que sea tarea de la jus­ti­cia car­gar la in­for­ma­ción a los per­files y no de los in­sti­tu­tos de menores. De es­ta man­era, po­dría lo­grarse que to­dos los niños en situación de adopt­abil­i­dad ac­cedan a este sis­tema, lo cual sat­is­faría el prin­ci­pio de igual­dad. El prob­le­ma de es­ta solu­ción es que iría con­tra los fines de la platafor­ma. El fin de ag­ilizar y ali­via­nar el tra­ba­jo de los juz­ga­dos se vería in­sat­is­fe­cho da­do que la tarea de los jue­ces de subir la in­for­ma­ción agre­garía la car­ga de re­copi­lar y subir la in­for­ma­ción.

En ter­cer lu­gar, po­dría re­alizarse una críti­ca de tipo éti­co-moral. Adopt­ly pro­pone, co­mo un méto­do para fa­cil­i­tar la búsque­da de con­tra­partes afines, un sis­tema me­di­ante el cual el usuario po­dría fil­trar los per­files de acuer­do con cier­tos atrib­u­tos co­mo sexo, edad, et­ni­ci­dad, en­tre otros. Es­to puede re­sul­tar ob­jetable en cuan­to supone una seg­re­gación de los niños en base a cat­e­gorías so­bre las cuales no parece cor­rec­to hac­er dis­tin­ción. Ante es­ta críti­ca, po­dría ar­gu­men­tarse que el pro­ce­so de adop­ción ac­tu­al tam­bién per­mite hac­er es­tas dis­tin­ciones. Sin em­bar­go, te­nien­do en cuen­ta que, según el DNRUA, “tienen rel­e­van­cia la edad, el tiem­po de vi­da tran­scur­ri­do en un hog­ar, si son adop­ta­dos so­los o jun­to a sus her­manos, en­tre otras vari­ables.” , parece que las cat­e­gorías prop­ues­tas por la apli­cación no son ex­ac­ta­mente las mis­mas, da­do que agre­ga datos co­mo la et­ni­ci­dad o la pres­en­cia de dis­capaci­dades, en­tre otros posi­bles. Es por eso que este sis­tema po­dría pro­fun­dizar el apartamien­to que in­clu­so hoy en día sufren al­gunos niños ya que el fil­trar los per­files qui­ta cualquier posi­bil­i­dad de con­sid­eración que po­drían ten­er. El he­cho de que la apli­cación vuel­va in­vis­i­ble a un cier­to grupo de niños con necesi­dad de una fa­mil­ia parece, al menos, cues­tion­able des­de el pun­to de vista de la moral y la éti­ca.

Por úl­ti­mo, puede for­mu­la­rse una críti­ca con re­spec­to a la poca par­tic­i­pación que la apli­cación re­cono­cería al juez en el pro­ce­so. In­clu­so si fue­sen los juz­ga­dos quienes pub­licaran la in­for­ma­ción, se es­taría acotan­do su in­ter­ven­ción en el pro­ce­so ya que el or­de­namien­to ju­rídi­co pro­pone que la mis­ma sea ac­ti­va e in­ten­sa. Lim­i­tar al Poder Ju­di­cial a car­gar in­for­ma­ción iría en con­tra de la vol­un­tad del leg­is­lador en tan­to pro­pone un rol pro­tagóni­co en to­das las eta­pas de la adop­ción. Es­ta car­ac­terís­ti­ca puede re­sul­tar per­ju­di­cial para los niños en tan­to qui­ta pro­tag­o­nis­mo a la figu­ra del mag­istra­do, quien de­bería in­ter­venir ac­ti­va­mente en el trámite con el fin de res­guardar los dere­chos y garan­tías de los in­ter­vinientes en el pro­ce­so. Es por eso que po­dría afir­marse que la am­pliación de la au­tonomía de la vol­un­tad que Adopt­ly ofrece po­dría pro­mover una situación de de­sam­paro es­pe­cial­mente del la­do de los niños, quienes son de por sí un grupo vul­ner­a­ble. Es­to hace que la apli­cación sea crit­i­ca­ble da­do que vi­o­la el rég­i­men pro­tec­to­rio es­table­ci­do por el or­de­namien­to ju­rídi­co.

Ar­gu­men­tos a fa­vor

El pro­ce­so de adop­ción tiene co­mo ob­je­ti­vo la mejor pro­tec­ción posi­ble del dere­cho de los adop­ta­dos a de­sar­rol­larse en una fa­mil­ia que sat­isfa­ga las necesi­dades tan­to afec­ti­vas co­mo ma­te­ri­ales. El cen­tro y fin del pro­ce­so es el adop­ta­do. La se­guri­dad y ag­ili­dad del pro­ce­so debe ser pri­mor­dial para lo­grar los fines bus­ca­dos.

Cor­re­sponde pre­gun­tarse si los medios ex­is­tentes en la ac­tu­al­i­dad son medios idó­neos para lo­grar es­os fines bus­ca­dos. Los difer­entes sis­temas ju­rídi­cos son a ve­ces ob­stácu­los para lo­grar los fines bus­ca­dos. El pro­ce­so de adop­ción a ve­ces se de­sacel­era por la can­ti­dad de in­sti­tu­ciones que par­tic­i­pan del pro­ce­so de adop­ción. Además, la fal­ta de co­or­di­nación en­tre los órganos in­ter­vinientes gen­era, por un la­do, que ex­is­tan fa­mil­ias sin poder adop­tar a pe­sar de haber ex­pre­sa­do su in­ten­ción de hac­er­lo y por el otro, menores en situación de adopt­abil­i­dad sin poder ser adop­ta­dos.

Por ejem­p­lo en Ar­genti­na, según un in­forme re­al­iza­do en con­jun­to por UNICEF y la Sec­re­taría Na­cional de Niñez, Ado­les­cen­cia y Fa­mil­ia (Senaf) en 2014, ex­is­ten alrede­dor de 800 chicos en condi­ciones ser adop­ta­dos. Por otro la­do, ex­is­ten 5000 fa­mil­ias que es­per­an adop­tar un niño, niña o ado­les­cente. Otro prob­le­ma ex­is­tente en Ar­genti­na es que aún no ex­iste un Reg­istro Úni­co de Niños, Niñas y Ado­les­centes en Situación de Adopt­abil­i­dad. En con­se­cuen­cia, no se tiene claro qué menores de edad es­tán en situación de adopt­abil­i­dad. Es­to impi­de al­can­zar los fines del pro­ce­so ya que ex­cluye a posi­bles adop­ta­dos.

Además, el difí­cil ac­ce­so a per­files de niños y el poco con­tac­to de los pre­ten­sos adop­tantes con dis­tin­tos tipos de el­los pro­fun­diza el prob­le­ma de que cier­tos gru­pos de pre­ten­sos adop­ta­dos (por ejem­p­lo, quienes pertenecen a un grupo etario par­tic­u­lar) tienen más di­fi­cul­tades para en­con­trar una fa­mil­ia.

La apli­cación Adopt­ly es un medio idó­neo para lo­grar los fines bus­ca­dos ya que per­mite re­solver las de­fi­cien­cias que gen­era el sis­tema ac­tu­al de adop­ción. En primer lu­gar, el sis­tema es ágil y efi­caz para lo­grar los fines del pro­ce­so. Tal co­mo ex­pli­can los co­fun­dadores se bus­ca que haya una bue­na relación afec­ti­va en­tre el pre­ten­so adop­ta­do y el pre­ten­so adop­tante. Al es­table­cerse la relación por fuera de las in­sti­tu­ciones se dis­min­uye la can­ti­dad de órganos ad­min­is­tra­tivos o ju­di­ciales in­ter­vinien­do en el pro­ce­so. Además, se fa­cili­ta la tarea a los jue­ces.

En se­gun­do lu­gar, la platafor­ma per­mite ten­er un Reg­istro de menores en Situación de Adopt­abil­i­dad. Es­to fa­cili­ta tan­to la tarea de las fa­mil­ias que pre­tender adop­tar co­mo la de los jue­ces que pueden cono­cer la situación de los menores.

En ter­cer lu­gar, la apli­cación brin­da se­guri­dad y dis­min­uye los cos­tos de in­for­ma­ción ya que tan­to los pre­ten­sos adop­tantes co­mo los pre­ten­sos adop­ta­dos deben com­ple­tar reg­istros con in­for­ma­ción rel­e­vante. Es­ta trans­paren­cia de in­for­ma­ción per­mite a los jue­ces es­table­cer la idonei­dad de los pre­ten­sos adop­tantes con relación a las cir­cun­stan­cias par­tic­u­lares de los pre­ten­sos adop­ta­dos.

Posi­ble im­ple­mentación en Ar­genti­na

Analizare­mos la platafor­ma según las leyes ar­genti­nas que reg­u­lan el pro­ce­so de adop­ción y dis­cu­tire­mos si la mis­ma po­dría ser im­ple­men­ta­da en nue­stro país sin con­tro­ver­tir­las. Tomare­mos co­mo pun­to de par­ti­da el Tí­tu­lo VI, del Li­bro Se­gun­do del Códi­go Civ­il y Com­er­cial de la Nación (“CC­CN” en ade­lante), nor­ma im­per­a­ti­va que reg­u­la el pro­ce­so de adop­ción.

En primer lu­gar, el CC­CN de­fine que la adop­ción tiene “por ob­je­to pro­te­ger el dere­cho de niños, niñas y ado­les­centes a vivir y de­sar­rol­larse en una fa­mil­ia que le pro­cure los cuida­dos ten­di­entes a sat­is­fac­er sus necesi­dades afec­ti­vas y ma­te­ri­ales” . Por otro la­do, dice que los prin­ci­p­ios que rigen la adop­ción son, en­tre otros, el in­terés su­pe­ri­or del niño, el re­speto por el dere­cho a la iden­ti­dad y el dere­cho del niño, niña o ado­les­cente a ser oí­do y que su opinión sea teni­da en cuen­ta según su edad y gra­do de madurez. Te­nien­do es­to en con­sid­eración, pare­cería que Adopt­ly es­tá en con­so­nan­cia con es­tos prin­ci­p­ios en tan­to tiene co­mo ob­je­ti­vo prin­ci­pal ag­ilizar trámites legales y pro­ce­sos de se­lec­ción an­tic­ua­dos para ayu­dar a que los niños en situación de adopt­abil­i­dad con­si­gan una fa­mil­ia de man­era más ráp­i­da. Tam­poco sur­girían prob­le­mas con re­spec­to al dere­cho a la iden­ti­dad da­do que la platafor­ma es tan re­spetu­osa de es­to co­mo el mis­mo or­de­namien­to ju­rídi­co en tan­to no pre­tende mod­i­ficar el pro­ce­so ju­di­cial en sí. En cuan­to a la con­sid­eración de la opinión del pre­ten­so adop­ta­do , la apli­cación re­spe­ta este prin­ci­pio ya que los usuar­ios se reg­is­tran de man­era vol­un­taria y, además, se re­quiere aceptación de am­bas partes para seguir ade­lante.

En se­gun­do lu­gar, el CC­CN re­cep­ta el dere­cho a que el adop­ta­do conoz­ca sus orí­genes y pue­da ac­ced­er al ex­pe­di­ente ju­di­cial o ad­min­is­tra­ti­vo en el que se tramitó su adop­ción . Con un mecan­is­mo co­mo Adopt­ly, este pro­ce­so de conocimien­to sigue sien­do posi­ble e in­clu­so po­dría ser más dinámi­co ya que se po­dría subir es­ta in­for­ma­ción a la platafor­ma.

En ter­cer lu­gar, el CC­CN in­di­ca que “la adop­ción se otor­ga só­lo por sen­ten­cia ju­di­cial y em­plaza al adop­ta­do en el es­ta­do de hi­jo” . Es­ta di­rec­triz es com­pat­i­ble con la apli­cación Adopt­ly. La platafor­ma pre­sen­ta al juez in­ter­viniente la conex­ión en­tre el pre­ten­so adop­ta­do y los adop­tantes. El tri­bunal, una vez que recibe el pe­di­do anal­iza la posi­ble adop­ción y de­cide. En con­se­cuen­cia, la nor­ma­ti­va que ex­ige la par­tic­i­pación de un juez en el pro­ce­so no es un ob­stácu­lo para la im­ple­mentación de Adopt­ly.

En cuar­to lu­gar, la ley ar­genti­na in­di­ca que uno de los req­ui­si­tos para poder ser adop­ta­do es la de­claración ju­di­cial de la situación de adopt­abil­i­dad . Una vez de­clar­a­da, el niño, niña o ado­les­cente se en­cuen­tra en condi­ciones de con­seguir una nue­va fa­mil­ia. La platafor­ma per­mite dig­i­talizar la de­claración de la situación de adopt­abil­i­dad al es­table­cer un Reg­istro Úni­co de Niños, Niñas y Ado­les­centes en Situación de Adopt­abil­i­dad y per­mite que los pre­ten­sos adop­tantes conoz­can a los pre­ten­sos adop­ta­dos casi in­stan­tánea­mente. Tam­bién per­mite dig­i­talizar a los adop­tantes que es­tén in­scrip­tos en el Reg­istro de Adop­tantes. Es­to parece in­dicar que tam­poco habría con­flic­to con este as­pec­to de la leg­is­lación.

Sin em­bar­go, la im­ple­mentación de la Adopt­ly en Ar­genti­na po­dría ser prob­lemáti­ca de­bido a las leyes que reg­u­lan la guar­da con fines de adop­ción.

El CC­CN sostiene en su art. 613 que “el juez que de­claró la situación de adopt­abil­i­dad se­lec­ciona a los pre­ten­sos adop­tantes de la nómi­na re­mi­ti­da por el reg­istro de adop­tantes” . Es­ta di­rec­triz impi­de que los adop­tantes sean quienes eli­jan a los pre­ten­sos adop­ta­dos. Aquí, la ley im­per­a­ti­va limi­ta la au­tonomía de la vol­un­tad de las partes, lo cual es con­trario a la idea cen­tral de la platafor­ma de que los posi­bles padres par­ticipen en la se­lec­ción de los niños a adop­tar.

El se­gun­do pár­rafo de este artícu­lo in­di­ca que “para la se­lec­ción, y a los fines de ase­gu­rar de un mo­do per­ma­nente y sat­is­fac­to­rio el de­sar­rol­lo pleno del niño, niña o ado­les­cente, se deben tomar en cuen­ta, en­tre otras pau­tas: las condi­ciones per­son­ales, edades y ap­ti­tudes del o de los pre­ten­sos adop­tantes; su idonei­dad para cumplir con las fun­ciones de cuida­do, ed­u­cación; sus mo­ti­va­ciones y ex­pec­ta­ti­vas frente a la adop­ción; el re­speto asum­i­do frente al dere­cho a la iden­ti­dad y ori­gen del niño, niña o ado­les­cente” . Es­ta nor­ma, al in­dicar que es el juez in­ter­viniente quien anal­iza la idonei­dad de los pre­ten­sos adop­tantes, impi­de que sean los pre­ten­sos adop­ta­dos quienes re­al­i­cen el pro­ce­so de se­lec­ción. Es­to puede rep­re­sen­tar un ob­stácu­lo para la im­ple­mentación de es­ta platafor­ma da­do que la mis­ma pro­pone un asen­timien­to de la parte adop­ta­da para poder ll­e­var a cabo el pro­ce­so.

Por to­do lo di­cho an­te­ri­or­mente, pare­cería que Adopt­ly con­tradice el or­de­namien­to ju­rídi­co ar­genti­no en cuan­to se apropia de cier­tas fun­ciones que el CC­CN pone en cabeza de un juez.Una de las fun­ciones es­en­ciales del juez es la de analizar quiénes son los adop­tantes más idó­neos de acuer­do con las cir­cun­stan­cias es­pecí­fi­cas de ca­da posi­ble adop­ta­do. La apli­cación viene a mod­i­ficar es­ta tarea dan­do may­or au­tonomía de elec­ción a los adop­tantes. Son el­los quienes de­ci­den qué posi­ble adop­ta­do es más idó­neo.
Sin em­bar­go, es­ta dis­crep­an­cia no cier­ra la puer­ta a su im­ple­mentación en el país. Los órganos ju­ris­dic­cionales po­drían in­te­grar la apli­cación co­mo una her­ramien­ta para­me­jo­rar el pro­ce­so de adop­ción. En este sen­ti­do, po­drían ser los mis­mos jue­ces quienes se en­car­guen de car­gar a los per­files de los menores la in­for­ma­ción nece­saria. De es­ta man­era, la platafor­ma po­dría ser más vi­able da­do que per­mite que la jus­ti­cia se in­volu­cre de una man­era más ac­ti­va tal co­mo lo pre­tende el CC­CN. Vis­to de es­ta man­era, Adopt­ly po­dría ser un ejem­p­lo de có­mo la tec­nología puede ten­er un im­pacto en el dere­cho y gener­ar un cam­bio pos­i­ti­vo en la so­ciedad.

Con­clusión

El con­cep­to de es­ta platafor­ma in­vi­ta a re­flex­ionar so­bre el im­pacto de la tec­nología en el ám­bito del dere­cho y los pro­ce­sos ju­di­ciales. Es­tá claro que el dere­cho de­bería acom­pañar a la in­no­vación que se da en otros cam­pos co­mo la tec­nología, pero re­spetan­do­los dere­chos fun­da­men­tales pro­te­gi­dos por el bloque con­sti­tu­cional. Co­mo dice Dworkin “los dere­chos son val­las in­fran­que­ables para el logro de los ob­je­tivos co­mu­ni­tar­ios” .En con­se­cuen­cia, to­da in­no­vación tec­nológ­i­ca en ningún ca­so po­drá vul­ner­ar los dere­chos fun­da­men­tales de los in­di­vid­u­os.

A lo largo de este tra­ba­jo, he­mos mostra­do que ex­is­ten di­ver­sos ar­gu­men­tos tan­to a fa­vor co­mo en con­tra de la mod­ern­ización del pro­ce­so de adop­ción. Por un la­do, no solu­ciona los prob­le­mas de fon­do que sur­gen en los pro­ce­sos de adop­ción. Con o sin apli­cación ex­i­s­tirá una se­lec­ción que ex­cluya a cier­to grupo de posi­bles adop­ta­dos. Por otro la­do, ag­iliza la tarea de los jue­ces y per­mite que mu­chos menores puedan ser adop­ta­dos en menor tiem­po. Adopt­ly en manos de los jue­ces es una her­ramien­ta efec­ti­va para lo­grar los fines de la adop­ción sin vul­ner­an garan­tías fun­da­men­tales re­cono­ci­das por las leyes ar­genti­nas y los trata­dos in­ter­na­cionales.

En con­clusión, la im­ple­mentación de es­ta platafor­ma para mod­ern­izar el pro­ce­so de adop­ción de­pen­derá de quienes la util­i­cen. A pe­sar de que en un primer mo­men­to la platafor­ma Adopt­ly fue pen­sa­da co­mo una her­ramien­ta para los padres, he­mos demostra­do que es­to pro­duce prob­le­mas tan­to ju­rídi­cos co­mo morales. Sin em­bar­go, es­ta platafor­ma si es pues­ta al ser­vi­cio de los jue­ces, po­drá ser fá­cil­mente im­ple­men­ta­da para fa­cil­i­tar su tra­ba­jo.

Anexo

Tecnología para los procesos legales de adopción
Doc­u­men­to 1. Fuente: Cap­tura de pan­talla del video pro­mo­cional disponible en: http://adoptlyapp.com/

Tecnología para los procesos legales de adopción
Doc­u­men­to 2. Grá­fi­co que mues­tra la dis­posi­ción a adop­tar según la edad del adop­ta­do. Fuente: Guía in­for­ma­ti­va del DNRUA. Disponible en: https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/justicia_adopcion_argentina_guia_informativa.pdf

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